jueves, 16 de junio de 2011

Emparejar los estímulos visuales

La identificación de similitudes y diferencias entre objetos es una de las habilidades básicas para el aprendizaje que el niño debe adquirir antes de pasar a otras más avanzadas. Por ejemplo, aprende que algunos objetos van juntos porque se parecen (el mismo color o el mismo tamaño) o que van juntos porque tienen la misma función (utensilios). Debe aprender a aprovechar experiencias anteriores para detectar similitudes entre objetos o hechos del momento, con el fin de beneficiarse en su aprendizaje actual, y transferir lo aprendido de una situación a otra. Ser capaz de detectar similitudes entre diversas situaciones puede proporcionar regularidad y «fluidez» a la conducta del niño. Un modo de ayudar a los niños a detectar similitudes entre hechos se llama emparejamiento (matching). Al niño se le entrega un objeto y se le enseña a colocarlo junto a otro idéntico (o similar) dentro de un grupo de objetos sobre una mesa que se encuentra delante de él. Por ejemplo, puedes enseñarle a colocar un zapato junto a otro, y no con el vaso o el libro que también se encuentran sobre la mesa. Aprende a detectar parecidos, o a emparejar. Este capítulo presenta un programa para "emparejamiento", que es relativamente fácil de enseñar, «flexible» y extremadamente útil. Muchos niños disfrutan enormemente con el programa. Enseñarás al niño a unir elementos en su forma concreta (objetos tridimensionales) y en su forma abstracta (imágenes). También aprenderá a unir objetos concretos con sus correspondientes representaciones abstractas (unirá objetos con imágenes). Cuando domines estos procedimientos de emparejamiento, podrás crear nuevos programas para satisfacer las necesidades de un niño determinado. Por ejemplo, un programa para empezar a leer puede consistir en enseñarle a unir un objeto con la palabra escrita con que se le denomina.
Materiales necesarios
Selecciona algunos objetos e imágenes que sean accesibles en casa. Te sugerimos que uses objetos con los que el niño mantenga un contacto regular, para que lo que aprenda le sirva inmediatamente. Por ejemplo, la comida (galletas, trozos de fruta, verduras), cepillos de dientes, cepillos, la vajilla y pequeñas prendas de vestir (zapatos y calcetines) son ideales para las primeras tareas de emparejamiento. Los objetos con equivalentes idénticos, como un par de zapatos marrones, dos vasos blancos, o dos cucharas de metal son imprescindibles en los primeros programas de emparejamiento. Los siguientes programas requerirán versiones parecidas de estos objetos. Otros programas exigen que el niño empareje un objeto con su representación abstracta (una imagen que puede recortarse de una revista o similares) y después con una representación de otro objeto parecido. Pega las imágenes recortadas de revistas en papel cartón para que se puedan manejar fácilmente. Se necesitan otros materiales para enseñarle a emparejar colores y formas. Te harán falta dos cuadrados, cada uno de un color diferente. Para empareja ríos puedes usar pedazos de papel cartón de al menos 6 x 6 cm. Las representaciones tri y bídimensionales de las distintas formas, colores y tamaños, también te harán falta en las tareas de emparejamiento de formas. Te sugerimos que uses una serie de tacos de madera para las formas tridimensionales, y hagas las formas bidimensionales con papel cartón.
El emparejamiento de objetos tridimensionales idénticos
Empieza por enseñarle al niño a unir objetos tridimensionales idénticos. En la explicación siguiente, las letras A, B y C representan los objetos de la mesa; las letras A', B' y C' representan los objetos correspondientes que le entregarás para que los compare. Un problema que probablemente aparecerá en estas tareas es que no mire a los objetos de la mesa. Como resultado, tenderá a colocaren la mesa el objeto que le has entregado sin mirar a los demás objetos. Este tipo de problema lo evitarás si diriges su atención a los objetos de la mesa antes de iniciar las pruebas. Por ejemplo, puedes hacerlo al decirle «Mira aquí», mientras señalas cada objeto, asegurándote, claro está, de que sigue tu indicación con los ojos. Esto lo conseguirás si dibujas una línea imaginaria continua por detrás de los objetos. La tarea de dirigir y construir la atención del niño constituye uno de los problemas más difíciles a la hora de enseñar a los niños con trastornos del desarrollo. Aun cuando mire directamente a los objetos, no existe absolutamente ninguna garantía de que los esté «viendo». «Ver» no es lo mismo que «mirar». Enseñar a un niño a prestar una significativa atención a la tarea (a «ver» o «escuchar») es un proceso lento. Tal y como entendemos ahora mismo el problema, esta atención se crea a través del «entrenamiento discriminativo». Es decir, después de que haya respondido al objeto equivocado (y se haya perdido el premio, o haya recibido algún otro tipo de amonestación), pero a la vez se le haya reforzado por haber respondido al objeto correcto, la consecuencia será que aumente su atención. Tendrá que prestar atención al objeto correcto para ser reforzado y no amonestado. Una vez que consigas su atención, la enseñanza de la conducta en sí parece fácil. Si responde incorrectamente después de haber demostrado que ha aprendido el paso que le has enseñado, sé contundente al señalarle que se ha equivocado. Si no sufre las consecuencias de haberse equivocado cuando ya sabe qué es lo que debe hacer, no tendría ningún sentido que le importase la tarea en cuestión; le daría igual jugar contigo. Así que no tengas miedo a dejar claro que estás disgustado cuando responde incorrectamente por descuido. A la vez, si responde correctamente, especialmente sin apoyos, refuérzalo muy efusivamente. Recuerda que el contraste entre «Bien» y «No» debe ser considerable.
Probablemente no debas dedicar más de 15 minutos por sesión a esta tarea. Si el niño produce varias respuestas incorrectas en una sesión, asegúrate de no terminarla hasta que acierte. Si es necesario, ayúdale a encontrar una respuesta correcta con apoyos, con el fin de que la sesión se dé por acabada como consecuencia de su acierto. Esto tiene una doble finalidad: finalizará la sesión sintiéndose realizado, y también aprenderá que no se le permite abandonar una sesión sin haber cumplido de alguna manera con tus exigencias. Una nota final para ponerte en marcha. Como en todos los demás programas, asegúrate de que el niño te presta atención. Asegúrate de que te mira y te escucha antes de empezar con la prueba. No le permitas que se distraiga en ninguna de las pruebas. Si lo haces, es muy probable que responda incorrectamente, con lo cual habrás estado desperdiciando tu tiempo y el suyo. Paso 1: Emparejamiento de objetos sencillos. Primer par Elige el primer par de objetos para que el niño empareje (a partir de aquí los denominaremos objetos A y A'). No es necesario ningún objeto en particular, aunque no debe ser demasiado complejo en cuanto a rasgos o forma. Por ejemplo, empieza con un par de vasos amarillos. Coloca uno de los vasos (A) sobre la mesa justo enfrente del niño, para que sea plenamente visible. Coge el otro vaso (A') y sujétalo enfrente de él, asegurándote de que lo mira. (Puede que tengas que señalarle el objeto mientras dices «Mira esto».) Mientras le entregas A' (el vaso) indícale: «Junta las cosas iguales». Debería coger el vaso A' y colocarlo encima o cerca del vaso A. Algunos niños tendrán dificultades a la hora de saber dónde colocar el objeto. Puedes ayudarlos si colocas A sobre una hoja de papel de 6 x 20 cm, o dentro de un molde para tartas, y les refuerzas por colocar A' dentro de la misma área. El trozo de papel (o molde) les ayuda a défínir la respuesta correcta; también les sirve para mirar dónde colocar el objeto (especialmente si el adulto mueve el papel de una prueba a otra). Tienes que evitar que coloquen pasivamente (sin mirar) el objeto sobre la mesa. Una vez que el niño haya colocado A' correctamente cerca de A, refuérzalo mucho. Si ves que necesita ensayar más este paso, repítelo unas veinte o treinta veces. Debes recordar, sin embargo, que sólo hay un objeto presente, con lo cual puede acabar aburriéndose. Corres el riesgo de perder su atención cuando inicies el siguiente paso. Como estás empezando a enseñarle a emparejar, es muy probable que se presenten problemas durante la realización de la tarea. Es posible que no tenga ni idea de qué es lo que quieres que haga. Si es éste el caso, debes apoyarlo para que coloque A' en respuesta a tu indicación. En cuanto haya aprendido a coger A', puedes reducir el apoyo a un mero señalamiento al área de la mesa que rodea al objeto A. Es decir, dirigiéndolo al lugar donde debe colocar A'. Refuérzalo después de que haya colocado A' sobre la mesa. Trabaja la colocación de A' hasta que sea capaz de colocarlo en su lugar en la mesa sin apoyos. Paso 2: Emparejamiento de objetos sencillos. Segundo par. Selecciona el segundo objeto (B) que quieres que el niño empareje. Debe ser muy diferente del primero. Por ejemplo, no elijas un tenedor si el primer objeto fue una cuchara, ni elijas un vaso si antes trabajaste con una taza. Si el primer objeto (A) era un vaso, elije una cuchara o un calcetín para el segundo (B). Coloca A y B (el vaso y la cuchara) sobre la mesa delante de él. Que estén equidistantes con respecto a él. Después entrégale B' (una cuchara igual a la que está sobre la mesa) y dile: «Junta las cosas iguales». Si se equivoca (colocando B' cerca de A), no le permitas que se autocorrija (que cambie a la respuesta correcta después de haberse equivocado). Simplemente di «No», recupera B', y vuelve a iniciar la prueba; si es necesario, con un apoyo. El principal problema que plantea la autocorrección en el primer entrenamiento es que el niño puede aprender sólo a alternar dos respuestas, sin mirar realmente nada. Encontramos que es útil no permitir que se autocorrija en los primeros ensayos. Sin embargo, la autocorrección puede ser esencial en un aprendizaje posterior. Afecta a cada niño de un modo diferente. El mejor planteamiento es la flexibilidad, probando diferentes métodos para ver cuál le beneficia mas. Si ha respondido correctamente (ha colocado B' sobre la mesa cerca de B y no de A), refuérzalo. Sigue presentando B' mientras que mantienes las posiciones de A y B sobre la mesa hasta que el niño alcance el criterio. La razón para dejar A y B en el mismo sitio en la mesa es que permite que el niño aproveche la posición como apoyo. Quizá no todos los niños necesiten este tipo de apoyo posicional (es posible que puedas cambiar A y B de lugar desde el principio), pero para muchos es imprescindible. Si este apoyo demuestra no ser eficaz para guiar la respuesta del niño, puede que haga falta algún apoyo mas, como aislar el objeto B sobre la mesa y después ir acercando gradualmente el objeto A. Para hacer esto, coloca B más cerca de él que de ti. Preséntale el objeto B', y en cada ensayo acerca gradualmente A hasta que esté al mismo nivel que B. Repite el proceso de colocación anteriormente explicado hasta que se alcance el criterio elegido. Paso 3: Emparejamiento de objetos sencillos. Presentación aleatoria
Coloca los objetos A y B sobre la mesa, a la misma distancia de la línea media del niño. Mantén los objetos en esa posición durante este paso, y presenta los objetos A' y B' de modo aleatorio. Por ejemplo, presenta A' durante dos ensayos, después B' una vez, A' una vez, B' en tres pruebas, etc. Ya que el niño no habrá emparejado A' con A desde el paso 1, te sugerimos que en los primeros ensayos sólo presentes ese objeto. (Al comienzo de una nueva sesión es posible que quieras refrescar su memoria con pruebas que partan del último paso realizado.) Entrégale los objetos A' y B' y refuerza las respuestas correc-tas como hiciste en los pasos anteriores; repite hasta que alcance el criterio. Quizá tengas que darle algún apoyo (señalando el objeto correcto) en las primeras fases del paso 3. Debes recordar que en los dos pasos anteriores el niño emparejaba sólo
un objeto. Aunque conozca la tarea de emparejar, es posible que ahora se sienta confuso por tener que enfrentarse con dos objetos a la vez en dos sitios diferentes. Hay varias maneras de confundirle involuntariamente en estas primeras fases. Primero, si A está más cerca de él que B, es muy posible que intente emparejar A' o B' con el objeto más cercano sin importarle que sea o no un emparejamiento correcto. Por lo tanto, intenta que los objetos de la mesa estén equidistantes de la línea media del niño, y a la misma distancia de su lado de la mesa. Si en cada prueba nueva tiendes a cambiar de mano al entregarle los objetos, o si mantienes el brazo que usas para dárselos algo descentrado del cuerpo, es posible que le estés dirigiendo involuntariamente hacia uno de los objetos de la mesa. Por ejemplo, si le das un objeto con la mano izquierda, podrías estar dirigiéndole hacia el objeto que se encuentra a tu izquierda. Como tiendes a cambiar de mano cuando cambias de objetos, parece lógico que siga esta pista. Para evitarlo, te sugerimos que uses siempre la misma mano para entregarle los objetos; además, cuando se los entregues debes mantener el brazo lo más centrado posible. Asegúrate de que evitas las pistas corporales o los gestos faciales. Es muy fácil guiar involuntariamente a los niños con trastornos del desarrollo con estas pistas. Después de entregar un objeto, asegúrate de que no inclinas el cuerpo a un lado. No coloques los codos en la mesa durante las pruebas. No mires al objeto correcto, ni cuando le entregas A' o B', ni durante el proceso de emparejamiento. No sonrías ni frunzas el ceño cuando el niño se aproxima al objeto correcto o incorrecto durante el emparejamiento. Si se siente inseguro, es muy probable que te mire para encontrar pistas como éstas que le proporcionen información sobre la respuesta correcta. No le des pistas hasta que se haya decidido. Quizá el paso 3 sea el más difícil del programa. Como se le presentan tantas elecciones, el niño tiene que aprender algunas reglas para acertar. Si es capaz de aprender el paso elemental del emparejamiento llegado a este punto, habrá pasado lo peor. Puede que simplemente haya aprendido que A' corresponde a un lado de la mesa, y B' a otro. Para ayudarle a hacer un emparejamiento acertado (y evitar pistas posicionales) puedes emplear el siguiente procedimiento. Paso 4: Emparejamiento de objetos sencillos. Colocación aleatoria Coloca A y B en la mesa para que estén más o menos equidistantes de la línea media del niño. En cada prueba nueva, intercambia los objetos A' y B', como en el paso anterior. Además, debes colocar los objetos (A y B) sobre la mesa de un modo aleatorio. Es decir, a veces A está en el lado derecho, a veces en el izquierdo. Sigue con las pruebas hasta que alcance el criterio. Paso 5: Emparejamiento de objetos sencillos. Tres pares Retira el objeto A o el B de la mesa y sustitúyelo por uno nuevo (C). Que C sea diferente de A y B. Por ejemplo, si has empleado una taza o una cuchara, que C sea un calcetín. Repite los pasos del 2 al 4, usando C y el otro objeto que hayas dejado sobre la mesa. En el paso 2, el objeto C sustituirá a B. Cuando hayas completado el paso 4, vuelve a introducir B, y repite los pasos 2, 3 y 4 con los tres objetos, manteniendo sus colocaciones en la mesa. (A, B y C siguen en su sitio en la mesa, mientras que presentas A', B'y C'de un modo aleatorio.) Varia alternativamente las posiciones de A, B y C. Paso 6: Emparejamiento de objetos sencillos. Cuatro o más pares Introduce un cuarto objeto (D), del mismo modo que hiciste con C; es decir, repite los pasos del 2 al 4 con el objeto D y con uno de los otros objetos con los que el niño ya haya alcanzado el criterio. Cuando haya cumplido el paso 4, vuelve a introducir uno de los otros dos objetos y repite los pasos 3 y 4 con los tres. Finalmente introduce el objeto restante, y repite los pasos 3 y 4 con todos los objetos. Cuando hayas hecho esto, puedes seguir introduciendo objetos nuevos. Repite los pasos 2 al 4 con el objeto nuevo y uno de los que el niño ya haya emparejado correctamente; después repite los pasos 3 y 4 hasta que trabaje con todos a la vez. Quizá el niño se confunda con tantos objetos, que después de un rato llenan la mesa. Si es éste el caso, sigue introduciendo objetos nuevos, pero disminuye el número de los que estés usando. Puede que lo mejor sea tener cuatro o cinco objetos sobre la mesa. La tabla 9-1 (ver archivo adjunto de imagen) representa los cinco primeros pasos de la secuencia de entrenamiento de un modo esquemático. Una vez que haya aprendido a emparejar unos doce objetos, la parte más difícil de la tarea se habrá logrado, y será bastante divertido diseñar nuevos programas de emparejamiento. Muchos niños disfrutan con estos programas, y con frecuencia aumenta su motivación. El procedimiento básico para el emparejamiento puede usarse para bastantes tareas nuevas.

Capitulo 9: The Me Book. Autor: Ivar Loovas

5 mensajes amigos:

Programa de Desarrollo Psicosocial dijo...

Muy buen libro Eugenia.Les deseo un buen trabajo. Cariños

mariagloria dijo...

Eugenia buenisima la entrada gracias!!!! muchos besos

Lorena mama de Ignacio dijo...

Exelente explicacion, ya hemos pasado con nachi por esto y lo hemos conseguido, aunque aveces depende de las ganas que el tenga de colaborar... va bastante bien!!
un beso.

Marina dijo...

Mil gracias Euge! Nos viene bárbaro!!!
Besotes

Desde dijo...

Chicas, que bueno que les sirvio! nosotros estamos por empezar el aareo con foto-realidad. Empezamos con las cosas del cuarto. es donde trabaja joaco.

besos a todas